Como persona diagnosticada de Alzheimer, pido:
• Que se financien públicamente, sin más demora, los tratamientos aprobados por la Agencia Europea del Medicamento.
• Que se respete mi derecho a decidir, junto con los profesionales sanitarios, si deseo recibirlos o no.
• Que todas las Comunidades Autónomas dispongan de los recursos necesarios para ofrecerlos en condición de equidad.
• Que ninguna persona quede excluida por motivos económicos o por el lugar donde viva.
• Que las administraciones dejen de aplazar decisiones mientras el tiempo sigue avanzando.
• Que la innovación llegue a las personas cuando todavía puede marcar una diferencia.
Porque el Alzheimer no espera. El “NO” ya no es respuesta


